jueves, 31 de marzo de 2011

LA CASA DE CAÑITAS.

Texto: Carlos Trejo

Una pareja de jóvenes recién casados dan posada a unos amigos en esa misma casa; éstos, tras la aventura de el espiritismo, juegan la Ouija, pero al hacerlo ocurren cosas muy feas, como el que las puertas y ventanas se abran y cierren, pero lo peor fue cuando a uno de los que la jugaban -llamado Emanuel- empieza a hablar con un tono de voz diferente y diciendo mil majaderías. Por ello deciden cerrar la sesión y ver qué le pasaba a Manuel pero a decir verdad él no lo recordaba, sólo decía que no se podía mover, y ni hablar, tal parecía que estaba poseído... pero ahí no paró todo.
En esa misma noche se oyeron ruidos extraños y no pudieron dormir. Todos pensaron que era fruto de su imaginación, ya que lo que había pasado les había afectado de alguna manera, pero bueno, pasó otro día, ya era de noche de nuevo y María -una de las participantes- se levantó a darle el biberón a su hija ya que estaba llorando, y al salir de la recámara no puede creer lo que ven sus ojos: una especie de demonio, un ente que se dirigía hacia ella pero flotando, ya que su pies no tocaban el suelo, y vestido con una especie de atuendo de monje, con dedos largos y uñas sucias y largas también.

María dio un grito espeluznante que hizo que todos despertaran y cuando esto pasó el ente se esfumó, pero vaya susto!. A la mañana siguiente fueron a una iglesia a pedir ayuda, un cura le dijo que sí los ayudaba y que le contaran todo. Ya enterado de todo lo que acontecía fueron a la casa para exorcizarla y sacar a los demonios que en ella podían habitar.

Se iniciaron para el rito pero al hacerlo las puertas se abrían y cerraban, los vidrios de las ventanas se cuartearon, y la Biblia se cayó abierta y sangrando. Tiempo después todo se calmó y el cura dijo que el demonio se había ido pero que volvería. Dijo, además, que él hablaría con obispos para ver qué hacía ya que el demonio era muy poderoso.

En fin, pasaron los días pero el ente no daba señales, hasta que un día Manuel y los demás fueron a visitar al padre para informarle que ya no pasaba nada. ¡Oh, sorpresa! que se llevaron que al preguntar por el encargado de la iglesia les dijo que el padre había muerto la misma noche que había ido a exorcizar la casa.

Esto hizo que se preocuparan más, pero fueron con una bruja que les dio un amuleto para que se protegieran. Esto no funcionó y al volver a buscar a la bruja otra sorpresa se llevaron pues al llegar al lugar donde vivía la bruja no encontraron a nadie, sólo a unos niños que jugaban fuera y estos les preguntaron que a quién buscaban y contestaron que a la bruja que vivía ahí,... y los niños les dijeron que ahí no vivía nadie desde hace más de 20 años; que sí, efectivamente, ahí vivía una bruja pero que murió hace mucho tiempo, pero que ellos habían visto a un monje que había entrado ahí un día anterior, y para no hacerla más larga resulta que con la ayuda de una bruja blanca lo pudieron sacar... pero no por mucho tiempo.

En fin, sólo sé que de las 7 personas que habitaban la casa 4 murieron en ella, otros dos por razones curiosas también murieron, en accidentes de auto cuando se dirigían al rencuentro con el ente para acabar con él; el único que sobrevivió fue Carlos Trejo, con una hija que su esposa, antes de morir, le dejó. La muerte de su esposa fue la más extraña ya que se enfermó y padecía un raro mal que los doctores no sabían qué era pero que éste le estaba absorbiendo la vida, se consumía..., era como una llama de fuego que se extinguía, poco a poco hasta morir.

Se dice que Carlos aún vive en esa casa donde están los recuerdos más felices y tristes de su vida, pero lo que no se sabe aún es si el ente aún lo sigue atormentando. Eso nadie lo sabe más que el mismo Carlos y le afectó tanto que quiso compartir su historia con todos creando un libro con el título de "Cañitas"; ahí hay fotos, y un dibujo hablado del mismo ente, y ahí la historia es más específico y detallado.

EL ÁRBOL DE LA NOCHE TRISTE, EN POPOTLA, MEXICO D.F.

En la Noche Triste Cortés perdió la mitad de sus hombres y casi todo el tesoro. Herido él mismo, cuenta la leyenda que lloró amargamente bajo un gran árbol: un ahuehuete.
Se llama Noche Triste a la noche de lucha sin cuartel entre los españoles y sus aliados tlaxcaltecas, que huían de Tenochtitlán, la capital del imperio mexica en la que se hallaban sitiados, y la población local. El episodio se saldó con la muerte de la mitad de los invasores extranjeros, siendo heridos otros muchos y perdiéndose gran parte del botín obtenido hasta entonces. Es verosímil que Cortés se quedara momentáneamente atrás para hacer recuento. Sería en ese momento, al constatar la magnitud del desastre, cuando lloraría bajo el ahuehuete, tal como relatan numerosas fuentes.

El sueño de Cortés

Lo había tenido tan cerca... Lo había acariciado con la punta de los dedos. Un fin de fama y fortuna como tantas veces había fantaseado de muchacho en Extremadura y ya hombre en América, ennoblecido, fabulosamente rico, virrey de las vastas tierras conquistadas, a la altura de los más encumbrados magnates de la corte y aun del mundo. Hidalgo pobre en Medellín, breve estudiante en Salamanca, escribano en La Española, protegido del gobernador de Cuba, hacendado y armador acaudalado, primer alcalde de Santiago... Todo había sido una lenta preparación para el gran momento.
Al sueño que se desmoronaba con cada soldado reventado que pasaba frente a él no le había escatimado nada: su fortuna, la lealtad a su valedor, el amor de su mujer, una vida cómoda y resuelta. Le había dedicado lo mejor de su capacidad diplomática y -para sorpresa de muchos- militar. Había sorteado un obstáculo tras otro antes incluso de partir: conspiraciones, desánimo, motín, el desafío de incontables enemigos en un país jamás hallado por hombres de su mundo. Había navegado de Cuba a Yucatán y de allí a Veracruz, y luego recorrido por tierra, día a día, paso a paso, el largo camino hasta Tenochtitlán, la ciudad en la laguna cuya magnificencia enmudecía incluso a los que habían visto Nápoles y Constantinopla.

Con apenas cuatro centenares de hombes, sin sangre, había ganado la capital de un imperio gigantesco, en un alarde de audacia y mano izquierda que en su sueño los poetas narrarían en romances mucho después de su muerte. Mas su sueño se desvanecía allí, ante sus ojos, en la retaguardia de una hueste no ya derrotada, sino absolutamente aterrada.

La puñalada por la espalda de Alvarado
 No era culpa suya. Había dejado todo bien atado cuando salió a cortarle el paso a Narváez. Fueron sólo unos días, pero cuando regresó, victorioso, su cuidadoso montaje se había venido abajo. Los tlaxcaltecas le habían calentado las orejas a Alvarado con el cuento de un complot para exterminarlos. El capitán en funciones se había puesto nervioso y, sin más, había pasado a cuchillo centenares de nobles mexicas en medio de una ceremonia.


Alvarado era así. Cruelmente expeditivo. Quizás delegar el mando en él fue la única decisión equivocada de Cortés hasta entonces. Probablemente esta idea le pasó por la cabeza mil veces, y también en aquel preciso momento, detrás del gran árbol. Por desgracia, la cosa no tenía vuelta de hoja. Moctezuma, el escudo que los protegía, había muerto. Cercados por todas partes, sin víveres ni agua, lo único sensato era huir del palacio de Axayacatl. Habían salido con extremo sigilo al amparo de la noche, sin hablar, sin tintineo de armas, sin ruido de cascos. Una vieja insomne había dado un grito. Luego, el horror, aquella noche de pesadilla que ninguno olvidaría.
 
Ahogados por el peso de la conquistaManos invisibles agarraban a los invasores para tirarlos al agua. Surgían de la oscuridad a millares. Los cogían de las piernas, de los brazos, de la cintura. Los empujaban, los golpeaban, los arrastraban al líquido. No había sitio para revolverse, no se veía al enemigo, no se sabía en quién se clavaba la daga. El pánico comprimía a todos los fugitivos en el centro de la larga pasarela de tablas.

Los mexicas retiraron las esclusas móviles que permitían desplazarse en bote por la laguna, creando huecos en la pasarela por los que los españoles y sus aliados, avanzando a ciegas en la oscuridad, caían al agua. El peso de la coraza, de las armas, del botín, hacía a los soldados españoles presa fácil. Algunos se ahogaron. Los que lograban encaramarse de nuevo a las tablas encontraban nuevas manos palpando el aire, buscando asirse.

Una noche interminable

Así pasaron la noche entera, forcejeando con enemigos sin rostro, lanzando estocadas al aire, un tramo de tablas tras otro y otro. Lucharon hasta la extenuación, incluso los moribundos. Nadie ignoraba qué destino aguardaba a los prisioneros. En la plataforma de la pirámide truncada, un cuchillo de obsidiana desgarraría el pecho, una mano con sangre seca en las uñas arrancaría el corazón y lo elevaría en ofrenda a Huitzilopochtli. Después, el brujo cortaría brazos y piernas que la población de la capital comería; el tronco, considerado impuro, sería arrojado escaleras abajo y alimentaría las fieras del zoo imperial. Sus propios aliados hacían lo mismo en Tlaxcala. Nadie quería ser capturado vivo.
Cuenta la leyenda que el último en abandonar la laguna fue Alvarado, el causante del desastre, que en la hora suprema salvó la vida utilizando una pica a modo de pértiga para saltar sobre el último hueco de la mortífera pasarela de tablas. Cortés seguramente secó los ojos con la mano sana antes de abandonar el cobijo del gran árbol y volver al camino. Quedaba mucho por andar, y deprisa. Los restos de su paño de lágrimas, el poderoso ahuehuete, muerto hace tiempo, también denominado sabino o ciprés mexicano, hoy árbol nacional, descansan en Popotla, en la calzada México-Tacuba, antes, hace medio milenio ya, Tenochtitlán-Tlacopán, cuando los habitantes del lugar, que por su longevidad y naturaleza proclive a la humedad lo llamaban en náhuatl “viejo del agua”, perseguían a unos invasores extranjeros y un conquistador español lloraba de pena y miedo bajo sus hojas.

Felipe Cantero Leiro

LINK: http://www.suite101.net/content/el-rbol-de-la-noche-triste-de-hernn-cortes-a4723

domingo, 20 de marzo de 2011

Museo del Templo Mayor, México D.F.


El Museo del Templo Mayor se encuentra localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, México. El objetivo del museo es dar a conocer los hallazgos encontrados en el marco de la investigación en sitio que se hace en la zona arquológica del Templo Mayor de los mexicas.

Muro de clavos cráneo evoca el el Tzompantli el cual originalmente estaba hecho con cráneos humanos,
Los clavos que conforman este muro son originales y fueron encontrados durante las excavaciones
arqueológicas realizada a partir del año de 1978.
Fue inaugurado en 1987 y es obra de Pedro Ramírez Vázquez y Jorge Ramírez Campuzano, la investigación museográfica estuvo a cargo de Eduardo Matos Moctezuma. En el museo se muestra un cuadro histórico de los mexicas, así como buena parte de los hallazgos del centro ceremonial, provenientes de aproximadamente 120 ofrendas. Además alberga el enorme monolito de la diosa de la luna (Coyolxauhqui).

 El museo se encuentra dividido en 8 salas temáticas:
-De Coatlicue al Templo Mayor
Hallazgos y las investigaciones en el Templo Mayor desde 1790 cuando fue encontrada la Piedra del Sol y la Coatlicue.

-Ritual y sacrificio
Objetos relacionados con los ritos funerarios, las ceremonias religiosas y el sacrificio humano.

-Tributo y comercio
Comercio con otros pueblos y los tributos que les debían los pueblos sometidos.

-Huitzilopochtli
Objetos asociados al culto del dios de la guerra o “colibrí del sur”
-Tláloc
Objetos relacionados y representaciones del dios de la lluvia y fecundador de la tierra.
-Flora y fauna
Restos de animales y plantas relacionados a su medio ambiente y a su medio religioso.
-Agricultura
Objetos relacionados con la importancía de la agricultura y los aztecas
-Arqueología histórica
Objetos encontrados durante la investigación pero que abarcan desde la llegada de los españoles hasta el siglo XX.

La luna llena será la más grande y brillante en casi dos décadas.

Si la luna aparece más grande y brillante de lo normal esta semana, no hay razón para preocupanos.
La luna llena del sábado estará en un inusual perigeo, que es el punto más cercano de un astro o satélite de la tierra en dos décadas.
“La última luna llena que se vió tan grande y cerca de la Tierra ocurrió en marzo de 1993”, dice Geoff Chester, del Observatorio Naval en Washington. “Diría que vale la pena darle un vistazo”.
Esta luna llena se verá diferente debido a la forma elíptica de la órbita de la luna. Cuando está es su perigeo, la luna se encuentra 50,000 kilómetros más cercana a la Tierra de lo que está en su punto más lejano, el apogeo.
“La luna que se encentra en el perigeo es 14% más grande y 30% más brillante que las lunas menores que están en el lado más alejado del apogeo en la órbita lunar”, informa el sitio de la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés).
Esta luna llena saldrá por el este y para ese momento ya deberá verse mucho más grande de lo habitual, por lo que es conocido como la ‘ilusión lunar’.
“Por razones que no han sido completamente explicadas por astrónomos y psicólogos, esta luna se ve antinaturalmente grande cuando resplandece a través de los árboles, edificios u otros objetos de fondo”, añade la NASA.
A pesar de que pareciera que casi podemos tocar la luna, aún estará a una distancia de 356,577 kilómetros.
Por la rareza de este evento, vale la pena echar un vistazo a la luna este fin de semana. De lo contrario deberemos esperar hasta el año 2029 para verla así nuevamente.
Link: http://mexico.cnn.com/tecnologia/2011/03/18/esta-luna-llena-sera-la-mas-grande-y-brillante-en-casi-dos-decadas

lunes, 14 de marzo de 2011

Antes y después en Japón..

Ishinomaki


NAROTI



SENDAI


YURIAGE


ARAHAMA IN SENDAI

FUJITSUKA IN SENDAI


PLANTA NUCLEAR DE FUKUSHIMA


Kashimaku en Minamisoma