jueves, 21 de octubre de 2010

TRINIDAD RUIZ MARES "LA TAMALAERA"

“Ella vendía a su marido hecho pedazos
por portarse mal y no darle para el gasto”
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Víctimas del Doctor Cerebro. “La Tamalera”
Trinidad Ruiz Mares, la Tamalera
Corria el mes de julio de el año de 1971 del siglo pasado,en en Pirineos número 15, colonia Portales, un barrio de clase media baja nace una de las historias mas retorcidas de la ciudad de mexico.

Trinidad ramirez vivia una situacion de violencia psicologica de parte de su marido, el era el clasico hombre mantenido y que para colmo mantenia sobajada a su pareja, la cual hacia tamales para mantener a flote la raquitica economia familiar, el marido de nombre pablo diaz aparte de traerla en contra de la esposa golpeaba tambien a los hijos, echo que muchos suponen fue lo que poco a poco colmo la fragil pacienciqa de trinidad, porque en mexico a las mujeres de antes les podian hacer hasta lo inpensable y aguantaban todo pero si les tocaban a los hijos despertaba un instinto asesino dormido en toda mujer.

Ese dia habia comenzado especialmente mal pablo le habia tomado un dinero que trinidad habia estado guardando para pagar las cuentas de el mes, esta al reclamarle tal dinero recibio como respuesta la acostumbrada maltratada y no contento comenzo a golpear a su hijo mayor, incapaz de defenderlo, guardo su rencor y espero a que el alchol en el que se habia gastado el dinero hiciera su somnoliento efecto, cuando estubo segura de que dormia profundamente, tomo un bat y con todo el odio guardado a traves de los años asesto un golpe tras otro hasta que estuvo segura que habia terminado con el.
Restos de Pablo Díaz Ramírez: la víctima
Aunque las pruebas apuntaban a que su hijo y su yerno Habian participado de la descuartizacion ella se mantuvo estoica ante su declaracion y se hizo responsable por el crimen.

Conto en su declaracion que habia desprendido las piernas y los brazos para continuar con la cabeza, metio el torzo y las extremidades a costales y los cosio. con la cabeza algo no encaja bien porque en vez de deshacerse de ella la cocio en agua y luego la conservo en alchohol en su ropero, con el resto de el cuerpo lo conservo por una noche y despues lo tiro en un terreno cerca de su casa que servia omo tiradero de basura, con una parte de el cuerpo hizo los tamales mismos que vendio esa noche, y hay es donde comienza el mito ya que a pesar de las alertas que emitio salubridad para evitar algun brote epidemiologico o intoxicacion, nunca nadie se presento a declarar o reclamar por los tamales ingeridos, talvez por un pudor, de ser señalados en la calle como clientes de la tamalera asesina.

Se dice que pidieron darle entre 20 y 40 años por el crimen cometido, pero el defensor pidio la absolucion de esta por el alto grado de maltrato y estres al que era sometida por su marido, de el final muy poco se sabe dandole a la historia ese toque de leyenda urbana, que al paso de el tiempo ha tomado diversos matices y cada que es contada se le agregan detalles distorsionandola de su contexto original.

Trinidad Ruiz Mares, la Tamalera, declando en la Polícia

Pablo Díaz Ramírez, en vida
Interior de la casa de "La Tamalera"
Cabeza hervida de la victima

Leyenda de la condesa de Malibrán


Leyenda de la condesa de Malibrán 
EL CASTILLO DE LA CONDESA DE MALIBRÁN


En la ciudad de Veracruz, a principios del siglo veinte, se rumoraba entre la gente acerca de algunas cosas extrañas que pasaban en la casa de una mujer que había llegado a la ciudad acompañada de mucho lujo, y que frecuentemente visitaba a una persona que practicaba la brujería, ya que se encontraba desesperada porque no podía tener hijos.

Nadie sabía de donde llegó esta mujer, se sabía que era esposa de un conde de la corona española que continuamente andaba de viaje por periodos largos de tiempo, y que el lugar donde vivian era una mansión muy lujosa, por ese motivo fué conocida por la gente de la ciudad como la condesa de Malibrán, ya que por aquellos años, en lo que en la actualidad son las calles de Lafragua y Malibrán, existieron un rancho y un panteón que llevaban el nombre de Malibrán.

En su calidad de puerto, a Veracruz siempre llegan barcos de todas partes del mundo, y la hermosa condesa, buscaba algún visitante que le agradara para invitarlo a las fastuosas fiestas que organizaba en su mansión durante la ausencia de su esposo y que se prolongaban hasta el amanecer; momento en el cual, se iba la gente y la dama quedaba sola con su acompañante en turno. Se dice que al trascurrír de los dias siguientes, el invitado en cuestión jamás volvia a ser visto.
Se cuenta, que durante mucho tiempo siguió viendo a la bruja, para rogarle que le quitara el malefìcio de no poder tener hijos, hasta que por conducto de esas hechicerías, logro embarazarse, teniendo por resultado el nacimiento de un hijo deforme al cual trató de ocultar, manteniendo su vida de fiestas exageradas y amores ocasionales que desaparecian sin dejar rastro alguno.

Un día, regresó su esposo de un prolongado viaje y al abrír la puerta el criado con el niño en los brazos, el conde estrepitosamente corrió hasta la recámara para exigír una explicación cuando la descubre en los brazos del amante en turno, enfurecido se avalanza sobre los infieles y los mata a los dos con su espada, ordenandole al criado que los arroje a un pozo lleno de lagartos que se situaba al fondo de su propiedad, el criado testigo fiel de la vida de esa casa, relata horrorizado al conde como la condesa mataba a sus amantes y para no dejar huella del delito los echaba a ese pozo lleno de lagartos; el conde asqueado por lo que escuchaba arrojó los dos cuerpos junto con el del niño al pozo. Se dice que el buen conde se volvió loco y que se le veía muy seguido por las calles del puerto gritando fuertemente "justicia, justicia, y que muera la condesa de Malibrán".





LAS COSAS NO CAEN DEL CIELO COMO SI NADA INVESTIGUEN!!


miércoles, 20 de octubre de 2010

CASO DEL FAMOSO "41"

La madrugada del 18 de noviembre de 1901 se llevó a cabo la conocida “Razzia de los 41”, en la entonces Calle de la Paz, hoy Ezequiel Montes, en el Centro Histórico de la ciudad de México. En el sitio se celebraba una fiesta privada de personas homosexuales, donde incluso había personas travestis.
 
Bajo la consigna de que la fiesta se celebraba sin permiso, el domicilio donde se llevaba a cabo dicha reunión fue allanado y detenidos sus asistentes.
 
Estos hechos causaron gran conmoción en la sociedad porfiriana de aquella época que velaba por las buenas costumbres. Sin embargo, debido a que gran cantidad de los participantes eran “aristócratas” de la época, se consideraba a la homosexualidad como un mal burgués, y se encubrió a gran cantidad de los participantes.
 
Este es el caso del “Primer Yerno de la Nación” Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Don Porfirio Díaz y antiguo hacendado en Morelos, logró evadir la justicia.
 
IGNACIO DE LA TORRE
Las sanciones para los asistentes a aquella reunión, fueron sumamente fuertes, aunque se rumora que debido a que entre los asistentes se encontraban miembros de las élites porfirianas, sólo se castigo a aquellos que carecían de injerencia en las autoridades.
 
Las sanciones fue que a 22 de los asistentes se les apresó y rapó para ser distinguidos en la Cárcel de Belén, mientras que a los 19 encontrados vestidos de mujer fueron remitidos a Yucatán a realizar trabajos forzados en el ejército.
 
La mayoría de los participantes en dicha reunión mantuvieron el anonimato, por investigaciones realizadas se menciona como posibles asistentes a dicha reunión a Antonio Adalid, al periodista Chucho Rábago y al hacendado sinaloense Alejandro Redo, aunque sólo se conoce a ciencia cierta el nombre de tres: Jesús Solórzano, Jacinto Luna y Carlos Zozaya.
 
Algunas crónicas de la época describen los sucesos:
 
Número Escarlata
 
La noche del domingo fue sorprendido por la policía, en una casa accesoria de la 4a. Calle de la Paz, un baile que 41 hombres solos verificaban vestidos de mujer. Entre algunos de esos individuos fueron reconocidos los pollos que diariamente se ven pasar por Plateros. Éstos vestían elegantísimos trajes de señoras, llevaban pelucas, pechos postizos, aretes, choclos bordados y en las caras tenían pintadas grandes ojeras y chapas de color. Al saberse la noticia en los boulevares, se han dado toda clase de comentarios y se censura la conducta de dichos individuos. No damos a nuestros lectores más detalles por ser en sumo grado asquerosos.
 
Hoja Suelta
 
Los 41 maricones encontrados en un baile de la calle de la Paz el 20 de noviembre de 1901."
 
Posteriormente se escribieron algunos versos acompañados de grabados del maestro José Guadalupe Posadas.
 
CASA DE IGNACIO DE LA TORRE EN REFORMA
"Disfrazados la mitad/ De simpáticas muchachas/ [...] /La otra mitad con su traje,/ Es decir de masculinos,/ [...]". Con el subtítulo "Aquí están los maricones muy chulos y coquetones", los versos rezan: "Hace aún muy pocos días/ Que en la calle de la Paz,/ Los gendarmes atisbaron/ Un gran baile singular.// Cuarenta y un lagartijos/ Disfrazados la mitad/ De simpáticas muchachas/ Bailaban como el que más.// La otra mitad con su traje,/ Es decir de masculinos,/ Gozaban al estrechar/ A los famosos jotitos.// Vestidos de raso y seda/ Al último figurín,/ Con pelucas bien peinadas/ Y moviéndose con chic."
 
"Abanicos elegantes/ Portaban con gentileza,/ Y aretes ó dormilonas/ Pasados por las orejas.// Sus caras muy repintadas/ Con albayalde ó con cal,/ Con ceniza ó velutina.... / ¡Pues vaya usté á adivinar!// Llevaban buenos corsés,/ Con pechos bien abultados/ Y caderitas y muslos...... / Postizos.... pues está claro.// El caso es que se miraban/ Salerosas, retrecheras/ Danzando al compás seguido/ De música ratonera.// Se trataba, según dicen, / De efectuar alegre rifa/ De un niño de catorce años,/ Por colmo de picardías.// Cuando más entusiasmados/ Y quitados de la pena,/ Se hallaban los mariquitos/ Gozando de aquella fiesta.// Pum! que los gendarmes entran/ Sorprendiendo á los jotones!/ Y aquello si fué de verse..../ ¡Qué apuros y que aflixiones!/ / Algunos quieren correr,/ O echarse dentro el común/ Otros quieren desnudarse/ A otros les dá el patatús.// Una alarma general..../ Lloran, chillan, y hasta ladran,/ ¡Qué rebumbio! ¡Qué conflictos!/ Pero ninguno se escapa.// A todos, uno por uno/ La policía los recoje,/ Y á Tlapisquera derecho/ Se los va llevando al trote".
 
Daniel Cabrera, El Hijo del Ahuizote "La aristocracia de Sodoma al servicio nacional": (sobre el destierro de los detenidos a Yucatán)
 
 ...pero si podemos decir que hasta hoy las autoridades políticas han considerado al servicio de las armas como un castigo, han confundido los cuarteles con las casas de corrección y con las cárceles y a los abigeos, a los vagos, a los incorregibles, les penan haciéndoles cargar el fusil, como en tiempos atrás se hacía empuñar la pata a los huéspedes de las Acordadas.
 El ejército no puede recibir en sus filas a individuos que han abdicado de su sexo, la Nación no debe honrar con el ahogo ni a quienes se han degradado con los usos del colorete y los vestidos de las prostitutas, ni a los que les sirvieron de parejas.
 Afortunadamente, la mordaza que ponen en nuestro labio el respeto al pudor y las buenas costumbres, no puede impedirnos protestar por honra del Ejército, guardián de la paz y parte de la sociedad en que vivimos, contra la consignación de los pederastas al servicio de las armas nacionales. (24 de noviembre de 1901)
 
Carlos Monsiváis en su artículo “La Gran Redada” menciona que esta redada inventa la homosexualidad en México porque en ese momento se vislumbran como tales y como comunidad obteniendo una visibilidad y a lo largo del tiempo un sentido de conciencia en torno a su condición dentro de la sociedad, la cual despierta en 1978.
 
Carlos Bonfil expresa en su artículo “Los cuarenta y uno” que en esta época los 41 fueron vistos como uno de los vicios más visibles de la burguesía e incluso se les satirizó, sin embargo con el paso del tiempo se ha dado paso a un agotamiento paulatino de la eficacia de la discriminación y el choteo antigay.
 
En diversos momentos de la historia del movimiento LGBT han sido retomados los 41 como símbolo de los prejuicios de una sociedad, como los primeros homosexuales “públicos” y si bien, tuvieron que responder a su sociedad y permanecer ocultos, hoy son un ícono y un referente histórico de una comunidad que desea visibilizarse y obtener sus derechos.
 
 
Agencia NotieSe

martes, 19 de octubre de 2010

EL MISMISIMO TIGRE DE SANTA JULIA...

En 1905, Jesús Negrete, nombre del “Tigre de Santa Julia”, junto con otros facinerosos asaltaron, por el rumbo de la Villa , a un grupo de trabajadores lecheros; asimismo realizaron una incursión a una estación de gendarmería y se apropiaron de municiones y una hermosa pistola de la ya no se separaría el Tigre.

Fue precisamente en el barrio de Santa Julia donde la policía lo tenía ubicado e iban a detenerlo junto con su gavilla, cuando el hábil asaltacaminos les tendió una celada y en su huída asesinó a 2 gendarmes, lo que le valió el mote del “ Tigre de Santa Julia.”

Finalmente, fue aprehendido en diciembre de 1905 y recluido en la cárcel de Belem de donde se fugó junto con sus 4 cómplices: Anacleto López, Pedro Mejía, Pedro Sarracín y “El Marquesito”. Una vez en libertad, el Tigre no quiso seguir con sus compañeros de fechorías, quienes a las 5 horas de haberse fugado fueron detenidos.

El Tigre se dirigió al barrio de Puerto Pinto en Tacubaya, donde tenía una amante de nombre Guadalupe Guerrero, y por la noche se ocultó con unos amigos en el callejón de Sombreros, cerca de Palacio Nacional.
El evadido tenía la precaución de no pasar más de una noche en sus escondites, así que estuvo en varias partes, la policía no tenía pista alguna para seguirlo. El coronel Félix Díaz, sobrino del general Porfirio Díaz, era el inspector general y su mayor preocupación era detener al temible asesino.

El coronel Díaz encomendó a Francisco Chávez, hombre de su confianza, la búsqueda del Tigre, quien se enteró que el bandido tenía un tórrido romance con una mujer del rumbo de Tacubaya a quien visitaba por las noches y nunca estaba más de 2 días en su casa.

Así que el policía, disfrazado de civil, empezó a correr la versión de que tenía amores clandestinos con Guadalupe Guerrero. No pasó mucho tiempo en que el Tigre de Santa Julia se enterara y fue presa de terribles celos; el temible bandido, herido en su orgullo de hombre, olvidó sus precauciones y empezó a visitar más seguido a su amante.

El plan del policía Chávez estaba resultando como esperaba, así que dispuso de un piquete de gendarmes para hacer guardia en la casa del amor del Tigre de Santa Julia y detenerlo.

Así, un día, Francisco Chávez recibió el aviso de que el Tigre se encontraba en la casa de su amante; inmediatamente se dirigió en compañía de 12 gendarmes fuertemente armados al callejón del Nopalito, en el barrio de Puerto Pinto en Tacubaya; se jugaba la vida para detener al peligroso delincuente, quien había jurado no rendirse ante la ley y vender cara su aprehensión. En unos cuantos segundos la casa fue invadida por los policías, quienes revisaron debajo de la cama, en los roperos, en la cocina y nada, el Tigre se había esfumado como si fuera fantasma, pero los guardias no lo habían visto salir.

Francisco Chávez y sus 12 gendarmes, así como los oficiales Ladislao Barajas y Manuel Mayén estaban a punto de salir de la casa, llenos de vergüenza y vacías las manos, cuando un policía se dirigió a la parte trasera de la vivienda donde había unos crecidos nopales. Detrás de estos, se encontraba el Tigre de Santa Julia en posición algo incómoda , sin que pudiera hacer uso de su pistola de cachas de nácar colt calibre 44, una canana con 100 cartuchos y una daga de fino temple. Fue rodeado por los policías y una vez que se subió los pantalones pidió que no le amarrasen las manos y en medio de sus captores fue conducido a la delegación.

El azote y dolor de cabeza de los gendarmes capitalinos de la época de Porfiro Díaz, terminó su vida frente a un pelotón que lo fusiló en los patios de la cárcel de Belem.

Ésta es la historia, la verdadera, de la frase coloquial, “me agarraron como al Tigre de Santa Julia”.

Salvador Rangel





QUE JIJOS DE SU RECHICHARRONERA!!

AUNQUE YO CON 15 AÑOS MENOS ME GUSTARIA INTENTARLO, CON TODO Y MASCARA!!


El Nahual: El Hombre-Lobo Prehispánico

El Nahual: El Hombre-Lobo PrehispánicoTeorías ocultistas sobre el origen de la raza humana sugieren que el hombre debe haber evolucionado pasando por diferentes formas minerales, vegetales y animales antes de alcanzar su estado actual. Esta es una forma primitiva para explicar el origen de las criaturas mitad hombre, mitad animal.

México es conocido, entre otras cosas, por sus shamanes, hechiceros y curanderos (médicos de la tribu), a veces llamados Nahuales o Naguales. Todos los pueblos y ciudades en México tienen al menos un Nahual.
La palabra azteca para Nahual es Nahualli , que significa lo que es mi vestidura o piel , y se refiere a la habilidad del Nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (lobo, jaguar, lince, toro, águila, coyote...). Ese vocablo también se refiere a la nigromancia, ocultismo y malicia.

Para los pueblos prehispánicos, el nahualli era uno de los hechiceros llamados tlatlacatecolo, literalmente "hombres búhos", lo cual indica que sólo aparecía de noche.

Antes del apogeo de las grandes civilizaciones prehispánicas como la Azteca o la Maya, los indígenas Yakis, Tarahumaras y Seris que vivían al norte de México y el sur de los Estados Unidos (cerca del 900 d.C.) tenían nahuales. Estas civilizaciones se hallaban asentadas en parte de lo que hoy son los estados americanos de California, Nuevo México y Texas, y los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa. Ellos creían que si un hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.

En el Imperio Azteca los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio. La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas. Muchos cazadores aztecas y colonizadores decían que durante la noche habían matado a un animal y al amanecer el cadáver se había transformado en el de un hombre.

La MetamorfosisEl nahual deja su forma humana por un tiempo determinado, para adquirir la de un animal elegido. Existen varias versiones de cómo se logra esta metamorfosis:

- Una asegura que el brujo simplemente desaparece y se encarna en el animal, a voluntad. El chamán afirma ser capaz de incorporar su conciencia al cuerpo de un animal ya existente. Sea de una forma u otra, hay una afinidad psíquica, una especie de parentela del alma entre el chamán y el animal en el que se transforma.
- Otra dice que se "fragmenta", para lo cual se desprende, de modo deliberado, de parte de su cuerpo (los ojos, las piernas, un brazo o, incluso, los intestinos), de este modo si se quiere acabar con un Nahual el mejor método es seguirle y observar donde realiza su transformación, robarle la parte del cuerpo de la que se desprendió ya que de este modo le será imposible volver a su forma origianl y al amanecer morirá.

- Otra más afirma que el cuerpo dormido del brujo permanece en su casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal. En este caso, para evitar que alguien toque su cuerpo dormido, el nagual debe dar siete volteretas.


¿Ser Maligno?

EL Nahual sólo puede transformarse durante la noche y ataca a nuestros hijos con hechizos infernales, dicen las personas desde la época de la Colonia (1500-1800 d.C.) hasta el día de hoy. La Santa Inquisición (el tribunal católico castigaba judíos, brujas, y quien no fuera católico) persiguió a los nahuales durante mucho tiempo. Pero la gente creía en su poder y a veces los protegían, especialmente en las comunidades indígenas.

En la región de los Tuxtlas, la creencia en los nahuales está muy arraigada. Se asegura que hay personas que pueden transformarse en aves y que tienen el poder de volar. Salen en días de luna llena y se metamorfosean en tecolotes, tapacaminos y guajolotes (nombre que se le aplica a diversas aves locales). Si alguien observa que un ave se posa en su casa varios días consecutivos, puede inferir que no se trata de un ave común y corriente, sino de un nahual que busca un mal para uno de los habitantes de esa casa.

Un nahual puede tener varios espíritus que lo protejan, a la manera de los indios norteamericanos. Básicamente todos los ritos de las civilizaciones americanas se parecen.
La leyenda de los Nahuales tiene partes oscuras, perdidas en el pasado, en la mágica cosmología mexicana y difiere muchisimo dependiendo de las fuentes pues se basan en leyendas locales que se adecuan a la región donde se cuente.

En lo que respecta a su relación con la sobrenaturaleza, hay que destacar que los animales eran seres muy cercanos a los dioses. Numerosas eran las deidades que se vinculaban de alguna u otra forma con los animales, ya fuera porque el dios era un animal (como Xólotl, el dios perro), por su nombre (como Quetzalcóatl- serpiente emplumada- o Huitzilopochtli -colibrí de la izquierda-), por sus atavíos zoomorfos o porque se creía que el numen tenía la capacidad de manifestarse como un animal. Además de ser muy próximos a las deidades del panteón mesoamericano, muchos animales tiene un papel preponderante en los mitos, tanto en los de creación del mundo, como los que explican la llegada de algún elemento a la vida humana, como el fuego.


Un pez bastante interesante!!!, el BABELFISH

Para ovbiarnos todo lo que acontinuación leerán, seria un especie de chip, que colocado en los teléfonos o en el oído traduciría cualquier lenguaje a nuestro idioma, y con ello a una fase mas en la comunicación humana.
el Ánima


Primero leemos acerca de invención de Koycho Mitev en una forma muy abreviada de radio nacional de Bulgaria. Otra cobertura señaló que el chip de traductor (aún no se ha inventado) podía ser insertado en cualquier teléfono. Esta innovación podría cambiar el mundo, tal como la conocemos, por lo que se estableció contacto con el Sr. Mitev.

En materiales que él nos ha enviado Mitev señaló que "la invención se basa en un análisis profundo de la estructura de la voz humana. Logramos crear una herramienta que habla humana de registros por medio de los dígitos del sistema decimal independientemente del idioma materno del orador. Los mismos 10 dígitos se utilizan para registrar todos los sonidos articulados pronunciados por el homo sapiens." Viajó a señalar que "el programa automáticamente convertirá códigos digitales de un sistema a otro,. así reproducir el texto en lengua del destinatario Puedes hablar búlgaro, mientras que en el otro extremo, en Noruega, que podrá ser escuchada en Noruega con su propia voz. "


Como nos perfora hacia abajo con Mitev, nos dijo que "nuestro script digital nos permite almacenar códigos digitales de palabras, incluyendo su imagen fonética. Es como el sistema de código de barras para identificar productos en los supermercados. Vamos a desarrollar un nuevo producto: software general para comunicación voz a voz, texto a texto y voz a texto y viceversa. "

¿Su invención implica la máquina o la traducción automática? No. El ex académico en nosotros tiene mil otras preguntas para Mitev, todo lo cual lo que estamos pidiendo a través de correo electrónico porque no tenemos ese chip en nuestro teléfono aún nuestra búlgaro no es lo que solía ser (y aún entonces, era bastante malo). ¿Cómo funciona su acuerdo aunque digital con idiomas carecen de derivaciones? ¿Puede entender el analizador intonations que pueden cambiar el significado? ¿Qué hace para desambiguación? ¿El software puede aprender de su experiencia? Y así sucesivamente.

Si el dispositivo se muestra en el teléfono o en su oído, destino de Mitev es el pez de Babel (imagen ca. BBC de 1981), el Santo Grial de la comunicación humana. Nos encontrará más información sobre el alcance de la patente de Mitev, lo que puede hacer en realidad, si existe un prototipo con que podemos jugar y sus planes para lo productizing. Manténgase en contacto.


lunes, 18 de octubre de 2010

Gregorio "Goyo" Cárdenas: "El Estrangulador de Tacuba"

"Y entonaba el pueblo:
'Te he de ver trasplantada en el huerto de mi casa'"
Canción popular dedicada a Goyo Cárdenas

Gregorio Cárdenas Hernández nació en la Ciudad de México en 1915. Solamente quince días duró su carrera criminal, pero eso le bastó para entrar en los anales de la Historia como el asesino serial más popular de México. De niño, Goyo sostuvo una relación enfermiza con su madre, Vicenta Hernández, una mujer dominante que lo reprimió hasta su adolescencia. Pese a ello, el altísimo coeficiente intelectual de Goyo hizo que fuese un estudiante destacado. La encefalitis que de niño padeció causó, sin embargo, un daño neurológico irreversible; a raíz de su enfermedad, Goyo padeció de eneuresis y empezó a dar muestras de crueldad hacia los animales: se ensañaba torturando pollitos y conejos. Se casó con Sabina Lara González, de quien se divorció poco después.


El joven Gregorio Cárdenas

A sus veintisiete años, Goyo estudiaba Ciencias Químicas; era un alumno tímido y esmirriado, que utilizaba gruesos lentes. Pero eso no le impidió obtener una beca de PEMEX, que le permitió continuar sus estudios. Independizado de la sombra de su progenitora, Goyo rentó una casa en la calle Mar del Norte nº 20, en Tacuba, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Allí vivía cuando la noche de 15 de agosto de 1942, a bordo de su automóvil Ford, recogió en la calle a una prostituta de dieciséis años llamada María de los Ángeles González, alias "Bertha", a quien llevó a su domicilio. Hacia las 23:00 horas, y después de sostener relaciones sexuales con él, la joven fue a lavarse al baño de la casa de Goyo, instante que él aprovechó para estrangularla con un cordón. Una vez muerta, Goyo llevó el cadáver al patio y allí la enterró.

Los cadáveres en Mar del Norte (imágenes tomadas del documental Goyo; fotografías propiedad de CONACULTA)




Ocho días después, la madrugada del 23 de agosto, Goyo salió de cacería otra vez. En esta ocasión, la prostituta elegida tenía catorce años. A ella le sorprendió que su cliente tuviera una amplia biblioteca en su casa. De hecho, tras llevarse a cabo el acto sexual, se dedicó a mirar algunos de los libros de Goyo. En eso estaba cuando él la atacó con el mismo cordón. A las cinco de la mañana, ocupaba otro sitio en el patio de la casa de Mar del Norte. Fue identificada originalmente como Raquel González León, pero esta chica apareció viva meses después. Para entonces, su hermano había muerto de un infarto por la impresión y la víctima había sido enterrada con su nombre. ¿Quién era la mujer ultimada esa noche por Goyo? Su identidad jamás se averiguó.

Imágenes tomadas del documental Goyo; fotografías propiedad de CONACULTA



Los lapsos se iban acortando. Goyo esperó solamente seis días antes de ir, la noche del 29 de agosto, a buscar una nueva compañía femenina. La encontró en Rosa Reyes Quiróz, otra menor de edad que no llegó a acostarse con él. Para entonces, Goyo había descuidado su entorno: su laboratorio estaba en desorden, los libros fuera de su lugar, había ropa sucia por todas partes y el polvo empezaba a acumularse en todos lados.

Imágenes tomadas del documental Goyo; fotografías propiedad de CONACULTA




Esto provocó cierta desconfianza en Rosa, quien se dirigió al laboratorio para curiosear sobre su cliente. Allí, mientras veía unos matraces y algunos tubos de ensayo, la atacó Goyo. Rosa presentó resistencia. La lucha fue violenta, pero Goyo triunfó. Sin embargo, la expresión de horror en el rostro de Rosa lo impresionó. Turbado, cavó de inmediato la fosa correspondiente. Se dio cuenta de que ya no quedaba mucho espacio en el patio, así que la amarró de pies y manos. A las cuatro de la mañana concluía su faena.

Las víctimas (imágenes tomadas del documental Goyo; fotografías propiedad de CONACULTA)




El último crimen ocurrió cuatro días después, el 2 de septiembre. Goyo cortejaba constantemente a una chica llamada Graciela Arias Ávalos, estudiante del bachillerato de Ciencias Químicas de la UNAM, quien aceptaba su amistad. Graciela era una alumna modelo y su padre, un conocidísimo abogado penalista, Miguel Arias Córdoba. Ese día, Graciela esperó a Goyo afuera de la Escuela Nacional Preparatoria.

Mapa del Area de operaciones

Goyo pasó por ella en su auto, supuestamente para llevarla a su casa, ubicada en Tacubaya nº 63. Goyo así lo hizo; al llegar afuera de la casa de la chica, y aún dentro del auto, le habló de su amor por ella. Graciela lo rechazó, y entonces él intentó besarla a la fuerza. Ella le dio una bofetada y entonces Goyo, iracundo, arrancó de un tirón la manija del automóvil y comenzó a golpear a Graciela en la cabeza hasta que la mató. La sangre empapaba su larga cabellera. Goyo condujo hasta su propia casa. Bajó el cadáver, lo puso sobre el catre donde dormía, lo envolvió en una sábana y, ya en la madrugada del 3 de septiembre, lo enterró.

Imagen tomada del documental Goyo; fotografía propiedad de CONACULTA

Para el siete de septiembre, a petición expresa de su hijo, la madre de Goyo lo internó en el Hospital Psiquiátrico del Dr. Oneto Barenque, ubicado en la calle Primavera, en Tacubaya. Adujo que él "había perdido completamente la razón". Allí acudió, el 8 de septiembre, el subjefe del Servicio Secreto, Simón Estrada Iglesias, para interrogarlo sobre la desaparición de Graciela Arias.

La policía en el laboratorio de Gregorio Cárdenas


Como respuesta, Goyo le mostró unos pedazos de gis y le dijo que eran pastillas "para volverse invisible". El investigador recrudeció su interrogatorio y finalmente Goyo se derrumbó: confesó que había matado a la chica y que la había enterrado en el patio de su casa.

El arresto




A las 15:00 horas de ese día, la policía, acompañada de Goyo, entró a la casa de Mar del Norte; de inmediato vieron un pie podrido que sobresalía del suelo. Excavaron y hallaron los cuatro cadáveres. Goyo los iba guiando.

Goyo (sin sombrero) ante uno de los cuerpos desenterrados


En su cuarto de estudio, los investigadores hallaron un Diario, escrito de puño y letra de Goyo que decía: "El 2 de septiembre se consumó la muerte de Gracielita. Yo tengo la culpa de ello, yo la maté, he tenido que echarme la responsabilidad que me corresponde, así como las de otras personas desconocidas para mí. Ocultaba los cadáveres de las víctimas porque en cada caso tenía la conciencia de haber cometido un delito".

El cordón para los estrangulamientos y la pala con la que enterró a sus víctimas



Pidió entonces una máquina de escribir e hizo él mismo su declaración, la cual parecía una obra policíaca: describía en detalle los asesinatos, pero echaba mano de recursos novelescos y de la jerga periodística de nota roja.

Los titulares de periódicos de la época





Los medios de comunicación hicieron de él una estrella: todos los días había nuevas notas sobre él. Hubo, sin embargo, huecos en la investigación.


Un detalle que se pasa siempre por alto y que consta en el expediente del caso es que, además de a Goyo, la policía detuvo a otros dos jóvenes como sospechosos y cómplices: Juan Antonio Rodríguez Rosas y Jorge Roldán Roldán.

Juan Antonio Rodríguez Rosas y Jorge Roldán Roldán


Uno de ellos era hijo de un prominente político de la época, quien terminó huyendo y de quien sólo se asentaron sus iniciales en las actas. Se ignoró además una segunda línea de investigación, que sostenía que Goyo mató a esas chicas para realizar experimentos bioquímicos, pues buscaba una fórmula para obtener la inmortalidad.




El 13 de septiembre, se le dictó auto de formal prisión, y fue recluido en el Palacio Negro de Lecumberri, en el pabellón para enfermos mentales. Sin embargo, sus abogados consiguieron que Goyo fuera trasladado al Manicomio General de La Castañeda, supuestamente para recibir tratamiento. Allí le dieron electrochoques y le inyectaron pentotal sódico para determinar si realmente estaba loco o sólo fingía.

Goyo encobijado y con sombrero, vagando por el patio del manicomio


Inexplicablemente, de pronto Goyo obtuvo múltiples comodidades: empezó a asistir a las clases de Psiquiatría que ofrecía el director del manicomio, entraba a la biblioteca sin problemas, recibía visitas familiares e incluso se iba al cine con algunas amigas.


El 25 de diciembre de 1947, cinco años después de entrar allí, Goyo se fugó con otro interno y partió rumbo a Oaxaca; veinte días después fue reaprehendido y alegó que no había escapado, sino que se había ido de vacaciones.

La exhumación de los cuerpos



El 5 de febrero de 1948, Goyo anotó en su Diario:

“¿No es criminal privar al hombre, que por tristes contingencias de falta de libertad se halla en una celda, de sus contactos con la esposa o la compañera? Como dice Dumas, yo no me preocupo jamás por mi prójimo y no trato de proteger a la sociedad que no se ocupa de mí más que para perjudicarme y, observando la más estricta neutralidad, son la sociedad y mi prójimo quienes me deben agradecimiento”.

El manicomio de La Castañeda


Al frente del caso quedó el célebre criminólogo Alfonso Quiroz Cuarón. Con el tiempo, Quiroz Cuarón escribiría un libro: El caso de un estrangulador, considerado una obra maestra de la criminalística. Determinó que la encefalitis causó el daño cerebral que convirtió a Goyo en multihomicida.

La reconstrucción de hechos



En sus Memorias, dictadas a José Ramón Garmabella, Quiróz Cuarón recuerda cómo él y otros médicos torturaron a Goyo en Lecumberri:

"La primera entrevista profesional que tuvimos con Gregorio ocurrió en agosto de 1943. La actitud del paciente fue atenta y dócil, al paso que su lenguaje era lento y en voz baja. El doctor Gómez Robleda y yo pudimos efectuarle sinnúmero de exploraciones y en cada una de las sesiones encontramos colaboración amplia del sujeto. Su cara se movía con lentitud, dando la apariencia de que todo le era indiferente, aunque a veces, cuando se mostraba preocupado, el contraste surgía por medio de contracciones intensas de los músculos faciales, más pronunciadas del lado izquierdo. Su actitud general correspondía a movimientos lentos que sugerían tranquilidad y, además de los tics, se le notaba un temblor rápido, poco amplio, de los dedos de las manos.

Goyo bajo interrogatorio



"El 30 de septiembre de ese 1943, el abogado de Gregorio Cárdenas Hernández solicitó que su defendido se presentara en el juzgado y entonces observamos al homicida en actitud diferente: la mirada ahora era vaga y los rasgos faciales fijos, impasibles, con espasmos frecuentes en rostro y cuello. A nuestras preguntas respondía de modo incoherente y decía no reconocer a las personas. Se veía desorientado y se quejaba, además, de dolores de cabeza. Poco después, en el interior de Lecumberri, el doctor Gómez Robleda y yo lo observamos en una actitud estereotipada, cortés, con amaneramientos en los que a las cosas las llamaba por sus diminutivos. Su característica más notoria era la exhibición de una falsa modestia y sus respuestas a las preguntas pretendían ser sutiles. Respecto a los crímenes cometidos, afirmaba no experimentar remordimiento alguno porque no se sentía culpable de ellos. A pregunta expresa de Emilio Mira y López, colaborador nuestro, escribió: ‘La mayor injusticia que se ha cometido conmigo es que me tengan encerrado y alejado de mis familiares’.
"El abogado defensor de Gregorio, en su afán por librarlo de una larga condena carcelaria, con la cual pretendía impedir que se le sentenciara bajo la circunstancia de estar afectado de sus facultades mentales, promovió ante el juez que se dictaminara si Gregorio ameritaba atención en un establecimiento especializado. El doctor Gómez Robleda y yo, consultados por el licenciado Espeleta, observamos durante varios días en su celda de Lecumberri al llamado ‘Estrangulador de Tacuba’. Las nuevas observaciones nos permitieron verificar que el procesado dormía la mayor parte del día y se alimentaba escasamente, mientras que cuando se le obligaba a caminar lo hacía con mucha lentitud, en forma titubeante y arrastrando los pies en pequeños pasos; además, descuidaba totalmente su aseo personal. Los tics faciales y en el cuello eran casi permanentes y al mismo tiempo tenía una muy clara inestabilidad arterial, tanto máxima como mínima y el pulso era lento: de 64 por minuto.
"El diagnóstico que emitimos fue de síndrome confusional y, por consiguiente, sí procedía su traslado a un hospital psiquiátrico para llevar a cabo su observación y tratamiento. A esas alturas, finales de 1943, algo más de un año después de haber cometido los delitos, el sujeto era seguramente el hombre más estudiado de México (…) Fue así como el 10 de noviembre de ese año, Gregorio Cárdenas fue llevado al Manicomio General de la Castañeda, donde recibió un tratamiento de electrochoques que permitió desaparecer rápidamente el estado confusional que padecía (…) El interés mostrado hacia la psiquiatría me hizo intuir que Gregorio lo hacía no tanto para cultivarse, sino más bien con la idea de continuar confundiendo a los especialistas.El criminólogo Alfonso Quiroz Cuarón
"La prueba más importante fue la denominada ‘El sueño profundo y la soga’. Lanzarme a la exploración que intentaba era sencillo porque dos peritos anteriores habían utilizado pentotal sódico, después de lo cual concluyeron que el procesado padecía amnesia lagunar respecto a los delitos cometidos, lo que, por cierto, no dejaba de extrañar porque el homicida había escrito libremente en el hospital psiquiátrico del doctor Oneto Barenque, donde había sido capturado por la policía, una relación pormenorizada en la cual enumeraba analíticamente los cuatro asesinatos (…) Éramos acompañados por técnicos, donde mientras unos filmaban la película, otros grababan los sonidos (…) El maestro Alfonso Millán practicó la exploración neurológica en el sueño profundo inducido por el pentotal sódico y todos los presentes pudimos percibir en Cárdenas Hernández un primer periodo de excitación (…) traducido en llanto, risas y mímica facial que denotaba un tipo neurológico personal corto-talámico en una persona que normalmente parecía inexpresiva (…) La exploración neurálgica permitió observar y filmar que los tics faciales del sujeto en el lado derecho desaparecían, al paso que en el lado izquierdo eran todavía más notorios. Ello permitió colegir que se eliminaba la simulación.Manuscrito de Goyo
"Una vez resuelta la primera incógnita, faltaba el segundo aspecto por aclarar, esto es, la pretendida amnesia lagunar en relación con los delitos, para lo cual se estimuló a Gregorio con los objetos materiales de los homicidios, o sea, la soga que empleó para estrangular a las víctimas y la pala utilizada para cavar las tumbas en el jardín. Debo confesar que jamás asistí, antes o después, a una prueba más dramática. Se procedió primero a golpear con el canto de la pala el borde de la plancha de granito donde se había colocado a Gregorio Cárdenas mientras se le preguntaba si recordaba para qué había servido esa pala. Cárdenas Hernández, entre gritos y llanto, respondió que él la había utilizado para cavar las fosas donde sepultó a sus víctimas; sin embargo, lo más dramático ocurrió cuando se le pasó la soga por el cuello, pues el sujeto, gritando con mayor intensidad (sus gritos podían escucharse a varios metros de distancia del cuarto de exploración) y entre gesticulaciones verdaderamente impresionantes y llanto incontenible, imploraba una y otra vez: ‘Por favor, dejen de martirizarme con esa soga. ¿No ven que con ella estrangulé a las criaturas?’ La prueba permitió concluir que el hombre recordaba a la perfección los detalles de los delitos perpetrados y su pretendida amnesia acerca de ellos era buscada, querida, oportuna, defensiva y simulada”.


Las autoridades decidieron regresarlo a Lecumberri el 22 de diciembre de 1948. Una vez allí, Goyo memorizó el Código Penal, cursó la carrera de Derecho, se convirtió en litigante, realizaba historietas dibujadas por él mismo donde contaba crímenes famosos, e incluso escribió varios libros, entre ellos Celda 16, Pabellón de locos, Una mente turbulenta y Adiós a Lecumberri.


Goyo tocaba el piano que su madre le había regalado, escuchaba ópera, leía poesía, dirigió una revista y comenzó a pintar cuadros. En el penal se casó y tuvo hijos, a quienes mantenía con las ganancias de una tienda de abarrotes que puso dentro de la cárcel.

Una vez declaró: "A mí me examinaron como 48 o 50 médicos... unos señalaron esquizofrenia, otros una psicopatía, otros diferentes tipos de epilepsias, otros debilidad mental a nivel profundo. Otros, paranoia. Sí, cómo no".

Celda 16, uno de los libros escritos por Goyo

Hubo una película pornográfica que circulaba de manera clandestina y trataba sobre las supuestas orgías de Goyo. Aparecieron además varios copycats, que cometían crímenes similares y que nunca fueron atrapados.


Goyo llorando tras su declaración


En 1976, la familia de Goyo apeló al entonces Presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, quien, al determinar que Goyo era "una celebridad", terminó por indultarlo. El 8 de septiembre de 1976, "El estrangulador de Tacuba" abandonó la cárcel.


Poco tiempo después, mientras Mario Moya Palencia era Secretario de Gobernación, el Congreso de la Unión invitó a Goyo a asistir a la Cámara de Diputados, donde se le brindó un merecidísimo homenaje. Goyo hizo uso de la Tribuna para hablar sobre su vida. Los diputados priístas aplaudieron de pie al primer serial killer nacional, y en sus discursos lo calificaron como "un gran ejemplo" para los mexicanos y "un claro caso de rehabilitación".


Goyo en la Cámara de Diputados, durante su homenaje en vida (imagen propiedad de Televisa)

En sus Memorias, Quiróz Cuarón recuerda sus posteriores encuentros con Goyo:

“Una vez entregado el dictamen, dejé de visitar metódicamente a Gregorio Cárdenas, si bien tuve la oportunidad de encontrarme con él durante algunas ocasiones que ahora relato. El primer encuentro sucedió cuando un juez decidió cambiar su sitio en el juzgado que presidía por la celda carcelaria al disponer de las fianzas que en efectivo depositaban los procesados. Fue por aquellos días cuando en la penitenciaría de Lecumberri se construyó un pabellón supuestamente para reclusos tuberculosos, cuando lo cierto es que la mayoría de sus huéspedes eran enfermos mentales. Cárdenas Hernández, por una de esas situaciones surrealistas que con frecuencia ocurren en México, fue nombrado encargado de esa zona del penal (…) Fue también por aquellos días (…) cuando Gregorio Cárdenas se fabricó gratuitamente la leyenda de que había estudiado derecho dentro de la penitenciaría, cuando la verdad fue que aquel juez infractor le enseñó la redacción de escritos para promociones, lo cual le permitió lograr la libertad para varios reclusos que esperaban sentencia y cuyos delitos ameritaban menor tiempo del que tenían encarcelado.

Goyo en su madurez (imágenes propiedad de Televisa)



“El segundo encuentro ocurrió cuando pasado el tiempo, ya desaparecido el pabellón mencionado y la enfermería ascendida a hospital de concentración, fui invitado por el personal médico a sustentar una plática. Gregorio Cárdenas Hernández, quien se encontraba entre los pacientes del hospital, fue uno de los asistentes y, una vez concluido el acto, tuvo la gentileza de obsequiarme dos de sus libros y presentarme a uno de sus hijos que lo acompañaba ese día. La tercera vez que vi a Gregorio, ya en libertad, fue en la sala de ingreso del Reclusorio Norte. No obstante que trató de rehuirme cuando se percató de que yo caminaba hacia él, pude de todas maneras abordarlo y charlar brevemente. A pesar de que me ofrecí desinteresadamente a ayudarlo en lo que necesitara, me respondió de forma cortés que no podía serle útil en nada.

Goyo con su familia (imágenes propiedad de Televisa)



"Hubo un cuarto encuentro al que llamo afortunadamente fallido para mí y fue cuando dentro del mismo recinto nuestros nombres fueron mencionados: ello sucedió en la Cámara de Diputados durante la comparecencia que tuvo el licenciado Mario Moya Palencia, por esos días Secretario de Gobernación. A pesar de que recibí oportunamente la atenta invitación para asistir al acto, recuerdo que ese día tuve actividades en el Hospital Fray Bernardino Álvarez que se prolongaron más de lo previsto. Aun así, por medio de amigos que asistieron, pude enterarme de que hubo una honrosa mención sobre mis labores desempeñadas hasta ese momento y de que en un palco, entre el público, había estado Gregorio Cárdenas Hernández, quien al ser descubierto por algunos diputados recibió una gran ovación. He dicho que por fortuna no asistí a ese acto porque, de haberlo hecho, habría sin duda pasado muy mal rato quedando como el villano de la película cuando los diputados, puestos de pie, como si se tratara de un héroe, ovacionaron de esa manera a Cárdenas Hernández, al que yo había contribuido, mediante los exámenes realizados, a que permaneciera recluido por espacio de casi treinta años.

Goyo y su recuperada respetabilidad (imagen propiedad de Televisa)


"Sin embargo, lo cierto, por una parte, es que él mismo, con una defensa errónea, provocó ese encierro tan prolongado. A Gregorio Cárdenas Hernández y a su abogado defensor se les olvidó que el Código Penal vigente en 1942 contemplaba que si a un procesado se le declaraba enfermo mental y, por lo tanto, inhabilitado para ser procesado, se le recluía de por vida en el pabellón psiquiátrico de Lecumberri. Si Gregorio, en vez de su empeño por hacerse pasar como afectado de sus facultades mentales y tratar de engañar a los especialistas, hubiera afrontado el proceso, habría con seguridad permanecido en la cárcel sólo veinte años, que era la pena máxima establecida por aquellos días”.

Revista semanal publicada por Goyo


Después, Goyo inauguró una exposición de sus pinturas en una galería de la capital mexicana, y recibió favorables críticas, vendiendo todos sus cuadros a altísimos precios. Abrió además un despacho y se dedicó a litigar. Se hizo una radionovela sobre su vida, que tuvo altísimos niveles de audiencia. Incluso, llegó a hablarse en su momento de erigir una estatua con su efigie en la Ciudad de México.

Una de las pinturas de Goyo

Cuando el escritor Víctor Hugo Rascón Banda montó la obra teatral El estrangulador de Tacuba, protagonizada por Sergio Bustamante, Goyo asistió a los ensayos y desde las butacas ayudó al director a corregir algunos detalles. Sin embargo, terminó distanciándose, molesto por el tratamiento dado al caso, y demandó al director de la SOGEM por plagio, alegando que los derechos sobre la historia de sus crímenes le pertenecían a él. Goyo registró ante Derechos de Autor la narración de su caso. Sin embargo, tras un peritaje de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, perdió la demanda.


Años después, su vida se llevó al celuloide en el documental independiente Goyo, un macabro tributo exhibido en la Muestra Internacional de Cine, realizado por Ricardo Ham y Marco Jalpa, basado en una idea original de Verónica de la Luz, quien también lo produjo; José Estrada hizo una adaptación de su caso en la cinta El profeta Mimí; y el cineasta Alejandro Jodorowski filmó Santa Sangre, su espléndida y enfermiza película, inspirado en la biografía de Cárdenas. Además, el caso de Goyo se estudia desde hace décadas en Criminología y en la carrera de Derecho, en la UNAM.

Goyo Cárdenas murió el 2 de agosto de 1999 y se convirtió de esa manera en el asesino serial más surrealista de la Historia. El pueblo le hizo canciones, hubo estampitas con su imagen, y fue idolatrado por la gente, que aún recuerda su nombre y obras.

El funeral de Goyo (imagen propiedad de Televisa)

Ha sido además el único homicida que fue becado por una compañía petrolera, aguantó 34 años en prisión, estudió Química, Psiquiatría y Derecho, fue absuelto por el presidente de su país, hizo carrera de abogado al salir de la cárcel, protagonizó docenas de libros escritos por especialistas, se dedicó a la literatura y la pintura triunfando, colaboró en una obra teatral sobre sus crímenes, tuvo su propia radionovela y su película de culto en la Muestra de Cine, registró su caso para cobrar derechos, y además recibió un homenaje en la Cámara de su país, siendo señalado además como ejemplo para sus conciudadanos tras asesinar a cuatro jovencitas. Citando aquella canción de Alberto Cortez: "¡Qué maravilla, Goyo, qué maravilla!". En ningún país del mundo ocurriría algo similar. Sólo Goyo, nuestro mexicanísimo Goyo, podía conseguirlo.